La Ciudad de los sueños, por Miguel Jurado.

Transcribo el artículo de Miguel Jurado, arquitecto y periodista del diario Clarín sobre la ciudad, la ciencia ficción y sus 5 deseos para la Buenos Aires del Futuro. Que lo disfruten! 

“Las ciudades nacen de los sueños”, me decía el arquitecto Juan Fontana cuando quería explicarme cómo nació Venecia. Y empecé a creerle. Una ciudad como esa, enclavada en un archipiélago dentro de una gran laguna-estuario no tiene explicación. “No hay suficientes razones defensivas, comerciales, ni funcionales que la justifiquen. Es la voluntad de un sueño”, me explicaba. Entonces empecé a pensar que ningún futuro urbano es distinto al que nos atrevemos a imaginar. De alguna manera, el cine es un adelanto de nuestros sueños y pesadillas. La histórica película “Metrópolis” (1927), por ejemplo, presagiaba una sociedad totalitaria en una ciudad opresiva. Las imágenes mostraban altos edificios cruzados por autopistas elevadas. Más de 80 años después, aquí las tenemos. Es cierto, Buenos Aires no es tan agobiante como la ciudad que imaginó Fritz Lang para su película, pero… démosle tiempo.

Acepto que el cine de ficción no siempre es buena referencia para chequear como imaginamos el futuro. Le gustan los escenarios opresivos. Recordemos la película “Brazil”, de Terry Gilliam (1985), una sociedad burocrática en la que los paisajes urbanos estaban compuestos en base a edificios reales pero oníricos. “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982), por otro lado, mostraba una ciudad crepuscular, súper estratificada (ricos arriba, pobres abajo ¿Les recuerda algo?). O “El quinto elemento” (Luc Besson, 1997), en la que se podía ver una ciudad sin autopistas pero con autos voladores, enormes rascacielos y una planta baja inhabitable.

Tal vez el caso más sugerente sobre el porvenir de Buenos Aires sea la película “La sonámbula, recuerdos del futuro”, filmada por Fernando Spiner en 1998. Con notable maestría y aprovechamiento de los escasos recursos, el director confeccionó un paisaje imaginario con las autopistas y los edificios ya existentes en la Ciudad.

De todos modos, el problema de Buenos Aires no es de película sino de imaginación. Como decíamos, el futuro nunca va ser como nos gustaría si no nos atrevemos a imaginarlo. Por eso, creo que todos tendríamos que hacer una lista de nuestros sueños para Buenos Aires. Aquí van mis cinco deseos, aunque ustedes crean que son improbables: 1- Volar Aeroparque. Una solución para el ruido, los riesgos de una aeropuerto en medio de la Ciudad. Veamos los beneficios. Se podrán dar clases en la Ciudad Universitaria sin necesidad de interrumpirlas cuando despegan los aviones. Se ganará un enorme espacio verde para jugar al fútbol. La pista se podría usar para andar en patines o skate. Veamos las desventajas: cri-cri… cri-cri .

2- Sacar el puerto. Ya sé que la Ciudad nació con el puerto, pero yo también usaba pañales cuando era un bebé. El puerto es una fuente de problemas urbanos, cientos de camiones entre ellos. Cuánto mejor sería recuperar esa costa para la recreación y hasta el desarrollo de la Ciudad. Piénselo… ¿No sería lindo? 3- Unir Capital con Gran Buenos Aires. Es decir, tener una sola autoridad política y administrativa que gobierne de Quilmes a Tigre, incluyendo a Morón, La Matanza y a todo el cinturón suburbano. La verdad es que no hay razón para que esto no suceda. O mejor, no hay razones buenas para que no suceda. Hay que empezar a soñarlo porque, de lo contrario, nadie lo va a tener en cuenta. Podríamos sugerir que el Gran Buenos Aires invada la Capital. O, para que nadie se asuste, la Capital podría invadir el Conurbano. No sé, algo hay que hacer.

4- Trasladar la sede del gobierno comunal al Riachuelo. Una vez unificado centro y periferia, hay que llevar a las autoridades al lugar más conflictivo de la Ciudad. ¿Se imagina cómo va a mejorar el sur, y el Riachuelo en particular, si el Jefe de Gobierno y los legisladores tienen que ir todos los días hasta allí para desarrollar sus funciones? Mil días van a parecer un fin de semana. Así también se hace urbanismo.

5- Hacer jardines elevados en las autopistas ¡Cómo las odio! Podríamos soñar con tener algo como el High Park, un parque construido en las vías en desuso de un tren elevado de Manhattan. A la autopista 25 de Mayo le podríamos sumar un tren rápido a Ezeiza para solucionar el problema de los que toman aviones seguido y que se encontrarán con un parque público en Aeroparque.

Ustedes dirán que soy un soñador, pero no soy el único.”

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